Al EGO como aliado

En particular, un equipo dirigido por el psicólogo Dan Ariely ha demostrado que los individuos ayudan más a una buena causa si son observados por los demás (confirmando diferentes experimentos y la hipótesis de que la gente está efectivamente motivada por la imagen que proyecta de sí misma) y, sobre todo, que los incentivos monetarios son muy poderosos cuando la ayuda no es observada, pero -en sus experimentos- tienen poco impacto cuando es observada: acorde con la teoría, los individuos tienen en ese caso miedo de que su contribución sea interpretada como un signo de codicia más que de generosidad y, por tanto, que la señal que envían a los demás no sea la que ellos pretenden enviar.

Jean Tirole – La economía del bien común

Llevo unos días dándole vueltas a la pregunta: ¿por qué nos va a ayudar la gente? Nos van a ayudar porque en pleno siglo XXI las personas están muy concienciadas con el Calentamiento global… Nos van a ayudar porque los ciudadanos son conscientes de que la Economía Circular es realmente una alternativa viable al modelo actual tan dañino para el medioambiente… Nos van a ayudar porque la sociedad ha decidido pasar a la acción ante la inmovilidad de los políticos… ¿Nos van a ayudar?

¿El fin justifica los medios?

¿Sería ético el aprovechar la vanidad de las personas para conseguir un objetivo más amplio? En nuestro caso, ciertamente podríamos “justificarlo” sin ningún problema y nadie pondría pega alguna, salvo aquellos que ponen pegas a todo, que mira tú por donde, son muchos de los que promueven movimientos sociales tan necesarios e imprescindibles hoy en día como la defensa de los derechos humanos, el feminismo, la defensa del medioambiente, etc. He aquí la eterna diatriba: ser éticos al estilo de los movimientos sociales, que no lo olvidemos nunca, son los que han hecho que ahora iniciativas como la nuestra puedan tener un hueco en esta sociedad, o ser pragmáticos y aprovechar los conocimientos y las herramientas del marketing para hacer que nuestra iniciativa llegue a generar un impacto representativo.

Unos te dirán que los valores, las formas y la ideología es lo único que tenemos en este valle de lágrimas que es la vida, y que es en las calles donde se consiguen las cosas; y otros te dirán que si quieres realmente conseguir un cambio significativo, si quieres que tu idea suene más allá de la Puerta del Sol, tienes que usar las herramientas que el marketing y el mercado pone a tu disposición.

Aquí sigo sin saber muy bien cual es la respuesta “correcta” sabiendo que lo bueno y lo malo, como ya dije en un post anterior, no trae nada bueno (ni malo). 

El corazón me pide ser social y confiar en la bondad y la actitud justa de las personas, pero la cabeza y sobretodo las estadísticas me hacen dudar. El 96% de las personas responde activamente ante incentivos tangibles, mientras que únicamente entorno al 40% lo hacen ante incentivos intangibles. ¿Qué es mejor? atraer a ese 40% comprometido o poder atraer a la totalidad de la población, aun sabiendo que si se agotan los incentivos un porcentaje muy amplio abandonará… Hablar a las personas que ya están concienciadas es llover sobre mojado, pero concienciar a través de “golosinas” puede generar una relación tóxica y poco productiva.

Si a alguien se lo ocurre alguna idea…

 

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